

La Asociación de ópera Buenos Aires Lírica presentó en el Teatro Avenida una versión orquestal suntuosa de ‘La Traviata’ de Verdi y con una respetuosa modernización escénica.
Carlos Vieu concertó de manera brillante. Atento en todo momento al estilo, al fraseo y la perfección, logró una respuesta del más alto nivel por parte de los maestros integrantes de la orquesta.
Pablo Maritano trasladó la acción a una modernidad intemporal, aunque vagamente ubicada alrededor de los años ’60 del siglo pasado. Su marcación fue precisa y los movimientos adecuados.
De excelencia el marco escénico ideado por Diego Siliano e iluminado por Gonzalo Córdova, realizado con proyecciones y pocos elementos. Lujoso y perfecto el vestuario creado por Sofía Di Nunzio y no más que correcta la coreografía de Cecilia Elías.
En el protagónico la soprano Ivanna Speranza demostró una vocalidad de buena escuela, más adecuada para las coloraturas del primer acto que a la dramaticidad del resto. Una actuación convincente y su entrega al personaje lograron redondear una actuación de calidad en un rol que no se aviene totalmente a las posibilidades de la artista
A su lado el tenor Arnaldo Quiroga como ‘Alfredo’ demostró buen material vocal, una técnica de canto aún en construcción y una actuación parca.
El barítono Omar Carrión en el rol de Giorgio Germont fue modelo de canto lírico italiano. Fu ejemplo de fraseo, matices e intenciones.
Irregular el resto del elenco y de muy buen desempeño el Coro de la mano de Juan Casasbellas.
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Gustavo Gabriel Otero